Sentado, cigarrillo en mano, inhalo tu recuerdo y exhalo tus deseos.

Mirando como el alba asesina las noches paganas que no tienen fe en nosotros.

Esas ingratas que sacuden el tiempo en mi.

Acompañadas de boludeces, hijas de la rabia y tu estupidez.

Y mañana serán solo lapidas inscrita en dolor y pasado.

Con el "INRI" en mayúscula y mi saliva a sus pies

Ágil, mi espíritu tropieza con una manada de malos deseos y montañas de estiércol,

Que me mojan las pupilas y caigo, caigo, sigo cayendo al abismo alreves,

al ojo de la calma, al crepúsculo estrellado,

testigo del despertar de las gárgolas que me vigilan

sentadas en la punta de aquel octubre que tarde pasara,

Inadvertido y vestido de blanco, tirandose al ayer.

Lloviendo pétalos de lágrimas y sangre, azules como el infinito,

Irreales como mi ausencia y estériles como nuestros sueños.

No ven, no lo intente, mejor vengan y beban de mi copa y sangraran sus labios

Por el filo de mi amor cortante.

Tan grande como la creación con sus alas inmensas de libertad y ese plumaje tatuado con tu nombre,

tan fuerte como mis brazos y enigmático como nuestro amor.

Sincronícesen a esto, por que el resto lo verán con mis ojos,

tan tangibles como los futuros alternos y paralelos como el polo sur y mi norte.

Su ausencia en tu vida se debe a mi presencia en la de ella,

que como ramilletes de esperanza inundan su puerto, su cuerpo y el espacio en su corazón.

Incitándola a la locura y la cordura de la muerte de su pasado,

que callado agoniza en un rincón a merced de ese septiembre q

ue vaga por el sendero inútil de jugar con su amor, de promesas a ultima hora,

de halagos repetidos en cuerpo de diferentes nacionalidades,

la misma palabra oído tras oído, hiriendo los cuerpos desnudos que quedan atrás de ese ingrato adiós.

Oye, un mensaje claro y espontáneo, te amo, mi vida,

mi vida palpita y murmulla en donde estas, brotando ilusiones,

deseos y ganas de ti, un hasta pronto, a

quí estaré sentado en esta silla hecha de estrellas caídas, lagrimas secas,

sonrisas marcadas de alegría y este amor que te jure eternamente.

Cigarrillo en mano inhalo el sonido de ese te amo

que como atajo recoge el camino de la distancia hasta ese sombrío octubre,

que gota a gota martiriza mi imaginación.

Formando un te amo en este cuarto gris lleno de tu humo,

esperando que me llenes de claridad con tu amor eterno.

Sincronizando mi futuro con tu pasado, sincronizando mi amor con el de vos.

Y yo sigo aquí en esta silla, cigarrillo en mano voy haciendo corazones de humo…

Voy creando tu cuerpo en humo...

 

© Oswar Nieves