Alma sola

Que vaga por un mundo

demasiado pequeño para resguardar su sombra

Alma sola

Herida, agonizando por un presente

que le espeta un puñal.

Alma sola

Buscando un aliado para que la acompañe a estar sola,

saciándose del presente ajeno, parasito de Dios

Alma sola

Silenciosa, un respirar apresurado

junto a unos ojos alucinados que no le dejan ver

ni su propio reflejo, el cual nunca existió

Alma sola

La muerte le huye,

el hijo de un dios le grita

y la soledad del mundo la acompaña

hasta el día que se quede sola.

Alma sola

Sin lagrimas, ni un corazón que extrañar,

sin alma que vuele, sin nadie que la bese

Alma sola

Anda sola por el infinito,

jugando a ser gravedad

y se eleva, se eleva

pero no llega a ningún lugar

Alma sola

Con extractos de polvo,

ceniza de lo que una vez fue su cuerpo

y ahora el viento lo ha de borrar

Alma sola

Sin fe, sin prisa, se oye una risa,

carcajada de maldad,

la asecha el ángel caído,

pero le teme a su mirada que emana soledad

Alma sola

Lamiendo la ausencia de piel,

éxtasis de placer al tocar su nada,

eyaculando minúsculas partículas del ayer,

que se evaporan en un presente indefinido

enemigo del mañana

Alma sola

Tendiéndose del balance universal,

jugando a descifrar la existencia,

jugando a ser su propio Dios.

Alma sola

Se desliza por pasillos marcados de odio,

lenguas de fuego quemando sus entrañas,

tejiendo el pasado con lo que será,

lo que fue y lo que nunca será

Alma sola

Dislocada por la melancolía,

rechinando cada paso que no da,

marcando el cordero del cuerpo ausente.

Mezclando palabras y jugando al ajedrez

Alma sola

Expulsando su apetito,

saciando su sed en la fuente que nunca se encontró,

de la vida, de la carne, del sexo,

de ustedes, de su propio cuerpo

Alma sola

Que anda sola,

ahora te toca la hora,

entonces dile hola...

© Oswar Nieves