Hola amor, venga, seduzcámonos. Hagamos de esas lagrimas, sudor y de esos reproches y malos ratos, pasión.

Hagamos de esos besos, el amor y que el latir de nuestros corazones sea al ritmo del vaivén de nuestros cuerpos.

Hagamos que nuestras lenguas se cansen de tanto jugar y que nuestra imaginación llegue a su punto más alto.

Vallamos a un lugar que nuestras fantasías se queden cortas a lo que vallamos a hacer. Hagamos el amor suave pero rápido hasta que uno de los dos alcance el milagro. Hagamos que la fricción de nuestros cuerpos se torne en fuego que ni tú ni yo podamos apagar.

Hagamos que nuestro respirar se transforme en gemidos y los gemidos en gritos.

Hagamos que nuestros cuerpos suden tanto que las gotas llenen tu ombligo.

Hagamos que tú digas mi nombre y el de Dios también.

Convirtamos nuestras carisias en dolor y arañazos.

Hagamos el sexo y luego con furia hagamos el amor.

© Oswar Nieves