Isla del encanto o isla del espanto, ya da igual, sangre llueve y nacen ríos rojos haciendo flotar los cuerpos mutilados victimas del destino, el cual es inevitable, como no ser un pecador en una tierra de pecadores. Mentes maliciosas sedientas de sangre y sed de venganza, dando alabanza a otra alma que descansa en paz y su cuerpo yace en una caja por los siglos de los siglos. Otro que se va, dos llegan y otros cuantos no verán la luz del día por que sus cuerpos no verán la luz del día y serán succionados y sacados en pedazos y puestos a la vista de la que pudo ser su madre. Con ganas de vomitar y sin ninguna lágrima sale de su error y no hubo ningún testigo de aquel homicidio. Pobre sin poder vivir, que culpa tuvo el pequeño, descansa en paz que a donde vas estarás mejor que aquí. Victima de la ignorancia, arrogancia de la madurez.

Isla del encanto o isla del espanto, ya da igual. Gritos de un pueblo a oídos sordos, voces de soledad, corrupción de cuello blanco haciéndose pasar por mi gobierno. Del poder nace el rico, agua bendita para los políticos y santificar sus pecados por que yo si soy santo. Pueblo o marioneta del gobierno. Al olvido los niños primeros y que se mueran de sida los enfermos, eso es lo que corren por sus mente, nos miran y luego sonríen. Ese es mi gobierno el que cava la tumba enterrando en el abismo del olvido a los pacientes de sida. El dinero si es todo, la sinceridad ya no vale nada. Prohibido robar por que el gobierno no acepta competencia.

Isla del encanto o isla del espanto, ya da igual. A donde llegaremos si hemos olvidado la Biblia y con rencor nos armamos. Cada cual da lo que tiene o si no se lo roban. Por que morir otro día y no morir hoy. Ojos con fe y en su bolsillo un par de monedas, una jeringuilla y la foto de la que fue su hija. Señor he marcado con sangre de cordero mi puerta como me pediste, por que te lo llevas. Padre nuestro cuida de mi hijo allá en la calle, lagrimas de una madre que vive en lo incierto, lagrimas que ahogan a mi isla del encanto.

Isla del encanto o isla del espanto, ya da igual. Sueños perdidos, rodeados por un mal de tormentos, victimas del pecado y la pérdida de fe. Yo me quedo aquí, por que afuera es peor. Esta es mi isla del encanto.

© Oswar Nieves